Conclusiones
La oficina de farmacia, por su contacto con los ciudadanos, es un importante instrumento de orientación nutricional. Desde la farmacia solo se puede orientar al paciente cuando el problema de este no llegue a la enfermedad. Existen protocolos y guías estandarizadas en las que se recoge la obligación de derivar al medico, por lo que se entiende que lo lógico es derivar al endocrino, en casos de obesidad, o a los especialistas en salud mental, en anorexia o bulimia.
Los problemas alimenticios se pueden paliar con educación dirigida tanto a padres como a niños. Educación tanto teórica como practica, se entiende. Hoy en día se cocina de cualquier forma por falta de tiempo o porque no se sabe hacer de otra manera. Desde la oficina de farmacia debemos eliminar falsas creencias sobre ciertos alimentos como las legumbres o los hidratos de carbono (patatas, arroces y pastas) base de nuestra alimentación. Cocinar estos alimentos no cuesta tanto tiempo y hay multitud de recetas fáciles y saludables.
Hay que tener en cuenta que fueron nuestros abuelos (y también nuestros padres) los que pasaron hambre. Las madres de hoy en dia han crecido en la sociedad de la abundancia, con
todo a la mano, con la globalización y la entrada de otras formal de alimentación. Hoy en día
cualquier madre sabe (o debería saber) que estar "gordito" no es signo de "estar saludable".
En este sentido, se debería promocionar aun mas la importancia de una buena alimentación y
del ejercicio fisico.
Los profesionales sanitarios tienen que enfrentarse a los "pseudo-profesionales" que existen y que causan un dal), en ocasiones irreparable, con informaciones falsas y peligrosas para la salud. Tenemos un ejemplo actual en la dieta Dunkan. Las personas no acuden a un profesional en la materia para hacer una dieta, ni consultan a un medico; la toman de cualquier revista, vecino o amigo con el consiguiente riesgo para la salud. Si no vamos al podólogo para que nos empaste una muela o no se nos ocurre pedirle a nuestro vecino que nos trate una úlcera, debería parecernos lógico pedir consejo a un profesional adecuado en lo que se refiere a nuestra alimentación. Y desde la Oficina de Farmacia siempre podremos orientar y derivar al profesional adecuado.
Para concluir, me gustaría dejar constancia que la mejor solución es la prevención. La mayoría de los niños obesos de hoy serán adultos obesos mañana. Por eso es tan importante actuar desde la infancia. Hoy día podemos encontrarnos niños de 5 anos con diabetes tipo II, una enfermedad que se da en el adulto... Debemos, pues, desde nuestra parcela apoyar y divulgar la alimentación saludable y rescatar la dieta mediterránea.
En nuestra farmacia siempre ha de haber un material de apoyo a través de folletos y dípticos preparados personalmente o una amplia oferta de publicaciones de los diferentes organismos implicados: Consejería de Sanidad de la Comunidad Autónoma competente, Ministerio de Sanidad o Industria farmacéutica.
Asimismo, también podemos derivar a nuestros pacientes a distintas asociaciones (de diabéticos, celiacos, etc.) que siempre podrán ser un gran apoyo y ayuda para las personas que lo necesiten.
En muchas ocasiones, tendremos que ejercer simplemente de psicólogos' y, además de nuestros consejos profesionales, habremos de convencer que hay que llevar una vida llena de hábitos saludables y ser felices con nuestras circunstancias. Pues, como diría el famoso cantante estadounidense Garth Brooks "ser feliz no es conseguir lo que deseas, es desear lo que tienes".
Ampliar la noticia